Desde que mudé al nuevo departamento que paso, al entrar al edificio, por una habitación que tiene la puerta abierta. Desde adentro surge, día, noche, madrugada y tardecita, lunes, jueves, domingo, cuando sea, el sonido de un televisor. Generalemente, noticias en inglés. Pero también cosas en español. Y cambian, lo que implica que algo o alguien vive adentro. De mi mudanza hace ya como 10 días. Recién me harté de escuchar la tele a todo volumen (no se escucha desde mi departamento, pero sí desde el súper living compartido), toqué la puerta y me metí. Esperaba encontrarme con un cadaver. Un viejo carcomido por el tiempo y sus gatos, con el control remoto en la mano. Pero no. Un yanki, apenas superados los 50 años, acostado, básicamente...viendo la tele. Le dije, en inglés obviamente (ya me resigné a dirigirme a yankis en un país de habla hispana en español y que me entiendan), que el televisor estaba un poco fuerte, que si podía cerrar la puerta. Me dijo que claro. Cerré la puerta. Y, después de días y días, por fin escucho un ruido distinto al de la tele emergiendo del cuartito del horror. Platos que se lavan, pasos, gárgaras y esas cosas que hace la gente cuando vive. El llamado al 911 queda pospuesto nomás.
lunes, agosto 20, 2007
Lobotomía
Desde que mudé al nuevo departamento que paso, al entrar al edificio, por una habitación que tiene la puerta abierta. Desde adentro surge, día, noche, madrugada y tardecita, lunes, jueves, domingo, cuando sea, el sonido de un televisor. Generalemente, noticias en inglés. Pero también cosas en español. Y cambian, lo que implica que algo o alguien vive adentro. De mi mudanza hace ya como 10 días. Recién me harté de escuchar la tele a todo volumen (no se escucha desde mi departamento, pero sí desde el súper living compartido), toqué la puerta y me metí. Esperaba encontrarme con un cadaver. Un viejo carcomido por el tiempo y sus gatos, con el control remoto en la mano. Pero no. Un yanki, apenas superados los 50 años, acostado, básicamente...viendo la tele. Le dije, en inglés obviamente (ya me resigné a dirigirme a yankis en un país de habla hispana en español y que me entiendan), que el televisor estaba un poco fuerte, que si podía cerrar la puerta. Me dijo que claro. Cerré la puerta. Y, después de días y días, por fin escucho un ruido distinto al de la tele emergiendo del cuartito del horror. Platos que se lavan, pasos, gárgaras y esas cosas que hace la gente cuando vive. El llamado al 911 queda pospuesto nomás.
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1 comentario:
Yo me pregunto, I wonder why, por qué crece siempre el número de votantes pero no de comentadores en este blog? O es que el tímido voyeurismo del votante es así?
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