martes, diciembre 15, 2009

Difícil

Lo más difícil es lo que sigue. Lo más difícil es no dar por sentado cada paso. Lo más difícil es ser arriesgado fuera de los sueños. Lo más difícil es despertar y ver que aquí y ahora zumban moscas y las sábanas huelen.


Tal vez no haya cosas fáciles. Tal vez todo es fácil. Tal vez pueda despertar sin sentir que vivir es casi imposible. Tal vez mañana. Tal vez pasado.

miércoles, noviembre 18, 2009

Entre manos

Acaba de ocurrir algo hermoso. Digamos algo lindo. O algo trivial, pero que me hizo feliz. Y ahora, ahora qué. Un poco de náusea, un poco de mareo y otro poco de incomodidad. Culpa, vergüenza y hasta asco. Sí, asco. Como rechazo. Y encima sé que hace tan solo un instante lo disfruté y eso me suma al asco, a lo reprobable.
Es raro, tal vez un poco distintivo. Es un no nací para esas cosas, es un a mí me hacen mal. Es un poco también que el mundo se viene abajo. Son vientos tórridos y fétidos que, horror, me están tomando por sorpresa.
Es un sello distintivo. Es de mañana y el mundo, mi mundo, los mundos son raros, ajenos y siniestros. Qué hago yo acá. El amigo se torna cuchillo, la sonrisa venganza. Huir, desaparecer, arrepentirse. Es la danza del viento de cambio para que todo siga igual. Es, vaya sorpresa, un poco de miedo.

sábado, noviembre 07, 2009

Tiempos

La flor no solo marchitó. Murió. Tiempo hace. Y sin embargo la sigo honrando. Su recuerdo, su imagen, de perfectos contornos y aroma. Sigo ritos que yo mismo inventé. Y elevo plegarias y sigo preceptos y nada. Ni cruzamos el Nilo ni vendrá el Mesías. Es el mundo, es la vida, murió y es hora de plantar una nueva flor. Nueva, que tenga aroma y color. Que vibre al son de la brisa fresca de una mañana tan real como celeste. La gente también muere, pero antes mueren las flores. Y por eso plantamos, disfrutamos y volvemos a plantar. Una vez y otra. Y otra vez. Y otra y otra. Y otra vez. Una vez por flor, tantas veces en la vida.

miércoles, octubre 28, 2009

Pedal

Hay creencias, paradigmas, teorías, incluso leyes. Las hay propias, ajenas y, aparentemente, humanas. Y en mi mundo hay una de tantas y es espiralada. Ciertos fenómenos, ciertas rutas, ciertos destinos, que a la vez son ciertos y tormentosos, se sabe cómo empiezan y cómo terminan, y sobre todo la velocidad a la que se arriba al negro destino. Y sin embargo, todo paradigma puede ponerse en duda. Solamente hacer la pregunta en el aire: ¿Será cierto? ¿Es universal? ¿Lo perpetúo o simplemente soy su objeto? Y entonces lo mejor es probar, ponerlo en duda, jugar al empirismo como se jugaba con castillos y arena, que no siempre se caían ni mojaban.
Tal vez ese arranque sea solo un suspiro. Tal vez sea arranque, pero exista el freno o el mero desvío. Tal vez hay un tal vez y un esta vez no tanto. No es solo futurología o determinismo lo que está en juego, sino una creencia casi pagana. Tal vez hoy no caiga en un pozo depresivo. Tal vez y eso pone el sur en el norte. Tal vez.

martes, octubre 27, 2009

Rotas cadenas

Cantar victoria suele ser cantar derrota, por lo que la oda quedará para otro lustro. Durante estas últimas semanas, angustias repetidas, matutinas y razonablemente irracionales poblaron un horizonte más bien neblinoso. Algún llanto, mucho miedo, menos alegrías. Y sin embargo, un sol. Un brote de vida, una flor que emerge entre el musgo y la piedra añeja. Hace semanas que prácticamente no tengo migrañas. Y no es ni un milagro ni una maldición, sino más bien un aprendizaje. Entendí, creo, hoy, por ahora, a nivel semiconsciente y con bastante éxito, qué pasa en mi mente y cuerpo cuando la jaqueca está a punto de ver la luz del día. Y de ahí a la acción preventiva de relajación y cambio de tema mental solo hay un paso.
Alarmas previas y ese tal vez ese sea el secreto. Para no llenarme a la hora de comer parrillada. Para no estar en internet hasta que explotan ojos y mente por igual. Para no dictar curso, responder preguntas, comer sanguchitos y siempre sin ese entendimiento. Porque el propio entendimiento, la propia detección del síntoma temprano, es parte de la solución.
Cuerpo, creo que es el comienzo de una gran amistad.

lunes, octubre 26, 2009

Todo lo bello se desvanece en el aire

La tendencia es clara y a la baja. Lo bello, lo hermoso, lo feliz tiene átomos y sobre todo electrones, al menos en mi universo. Lo duro, el dolor, lo que cierra la garganta es newtoniano. Tiene masa y qué fácil es cocinarla. Lo bello, lo hermoso, lo feliz es una barca, no sólo frágil sino atada al muelle con un hilo que de grueso no tiene nada. Recordarlo, analizarlo, disfrutarlo es tirar de ese hilo. Romperlo, perdiendo barca y condenándola a sucumbir en ese mar, que de tan embravecido parece noche cerrada y casi sin estrellas.
Hoy no juego ni con palabras ni a las escondidas. Ni me sale ni es el día. Aunque cueste abro los ojos, que total no hay sol que queme mil pupilas. O al menos eso escuché por ahí.

Veloz

No como el viento sino más bien como la lagartija. Zigzagueando, nervioso, hasta sin destino. Expuesto al sablazo del primer pisotón. Frágil frente a un mundo de humanos con pies y zapatos. Sin memoria y sin planes. A lo sumo un manojo de nervios y espasmos.
O a veces como el ciervo y el cazador. Ambos, que un poco también es ninguno. Presente y futuro, que se entremezclan al comienzo con puntería y gracia. Pero la danza se hace angustia y reflectores que congelan. Es el futuro, es la ilusión, es el plan, que no resistirá contacto con el enemigo, pero qué importa.
Y bailo, bailo, bailo. Entre energías, derroches y mareos, bailo. Sin rumbo, sin sonrisas, con público sagaz y mundano, bailo. Y las torceduras se acumulan, se resienten, se entienden, tal vez. Y los aplausos, qué aplausos. Huecos, retumban y resuenan a la distancia. Se agolpan y crecen y explotan como burbujas, como brisas, como una carcajada.
Qué es pensar sino desarmar y recordar. Qué es lavar y anular sino patinar sin ruedas hacia un arco iris que, claro, está más lejos que cerca. Qué será caminar. Qué será descansar. Esto no. O tal vez un poco, un poco sí.

lunes, octubre 05, 2009

Elogio de la crítica

Construye, siempre. Da perspectiva, datos, confianza, transparencia. Es esperable. Colabora y, sobre todo, no implica desamor. Mucho menos indiferencia. Es preocupación, equipo y esperanza.


Pateás mal. Estás encorvado. No soportás las críticas. Sos tímido, aburrido, repetitivo, rebuscado. Caprichoso, egoista, cerrado, intolerante. Sabés poco del tema. Siempre cansado, obsesivo, desprolijo. Hipocondríaco, ansioso, miedoso. Distraído, fanático y perfeccionista. Y lo peor: cosas que todavía no sabés.


La crítica puede ser errónea. Puede no ser compartida por otros. Casi nunca es ofensiva, hiriente. Y sobre todo, lo que más importa: la mitad de su impacto reside en el receptor. Se la puede ignorar. También magnificar e incluso resentir.


Refutar es morir un poco. Oda a la crítica. Que viva. Qué vida.



martes, septiembre 08, 2009

Elogio de la semejanza

Gris, blanco, negro, chato, puro, terrible. Igualdad, mediocridad. Y sin embargo algo cálido y sutil sucede al asemejarse. Como un abrazo multitudinario. Como una tranquilidad necesaria. Como el fin de un camino sin rumbo. Yo también y qué. Abrazo y me abrazan. Me equivoco y me comprenden. Comprendo, hablo y escucho. Comunico, tal vez.


Me cuesta y mucho. Hay algo despreciable en la semejanza, en mi imagen de la semejanza, en la ilusión perenne de escapar del grupo, de no formar parte. Trato de girar mi mundo y de nuevo lo horizontal se gira y se desploma.


Busco, sigo buscando. Recuerdos, tal vez. Dar todo por el equipo y de nuevo la gravedad. Ser quien más da por el equipo. Tal vez el elogio radique en el olvido, en la verdadera relajación, en el perro que es manada y, contento, puede enjuagarse la boca de vida y calle.


Semejante no es sumiso. Semejante escapa al miedo y a la euforia. Semejante es triunfos que de tan diluidos no afectan la estabilidad ni en la derrota. Semejante es amistad, no réplica. Era tan obvio. Seguramente no lo sea. Semejante es que nada es obvio y todo es práctica. Junto a ella, junto a ellos. Juntos, por fin.

sábado, septiembre 05, 2009

Golpes

Pego. Te pego. Me pego. No pego. Puños, cerrados, nulos, violentos, fútiles. Violencia, pasividad, miedo, agresivo, locura no es lo que parece. Contención a veces es represión. Jugos ácidos, corrosivos, que carcomen y no dejan comer. Que gritan en una implosión que no alcanza siquiera lo doloroso. Si pego porque pego, si no grito porque no grito. Estoy ahí, apenas detrás de la cortina. O envuelto. Y es opaca o es de tul. Y se mueve agitada de tanto llanto furioso contenido. Llanto de dolor o de risa y hasta a veces de emoción. Furibundo el hoy no es muerte mañana. No lo es. Realidad no es sueño, no es fantasía. Fantasía es locura enfermiza. Realidad, cordura, golpes, golpes, golpes y gritos.

miércoles, agosto 26, 2009

Tonos

Hoy y antes también. Aire calentito, no tan frío. Garganta minúscula, panza revuelta, ojos ceñidos. Voces, siempre las voces. Peor si son masculinas. Piden, demandan. Incisivas, casi violentas. Ansiosas, caprichosas, impredeciblemente rigurosas. Y las miradas. Penetrantes. De odio, aunque casi nunca. Cada tanto tristes, melancólicas. Fijas y de pupilas diminutas y acusadoras. Y la medicina, siempre la medicina. Cual escudero minusválido y maloliente. Fácil, adictiva, novedosa. Y el calor, que transpira, ahoga, encierra. Y el encierro, siempre el encierro.


Y a veces el salto, la velocidad. Los sufijos que magnifican y el mundo que se hace frenético y sobre todo diminuto. Y los ojos y la voces, como por la ventanilla, ni se escuchan ni se distinguen. Son murmullo y por ende tolerables. Dan risa, carcajadas. La charla es texto y el entusiasmo hace el resto. Pero el efecto se va perdiendo y las palabras comienzan a tomar cuerpo y volumen. Y solo queda acelerar, si es posible sin chocar.
Ese mundo es inestable, falto de equilibrio por definición. Las curvas son sin freno y el triunfo perenne. Atacan por doquier, los amigos son sombras asesinas y el padre y sus miedos una compañía dudosa. Los otros. Son mejores y ahora qué. Se acaba el combustible, tengo sueño y la carrera terminó pero el campeonato sigue.


Y ahora la creación. Será, existirá. Pasto. Cansancio a la mañana, pero tal vez yoga. O tal vez no. Puteadas por tener que levantarme. Fuerza, no necesariamente titánica. Voy, agarro el bolsito y rumbo al avión. Y llego y al hotel. Sin mucha vuelta. Lindo lugar. Creo que ya estuve. Y al salón. Buenos días, buenos días. Y hablo, lo menos serio posible. Nervioso, claro. Y escucho risitas, pero no tantas. Y miro alrededor y hay miradas serias, relajadas y enojadas. Y cada uno de esos seres es un mundo y a mi qué. Y tal vez sea eso.


Estoy perdido. Tengo miedo. Quiero llorar.

miércoles, agosto 19, 2009

Es él


Algo hay que decir. Sobre su córnea o su forma de bailar. Muta, muta, muta. Hasta que es obvio que va a mutar. Es obvio que no va a ser obvio. Y de vuelta la niebla. Y al refugio blancuzco, casi gris. Mirada torva. O mejor aún, vidriada. O vacía, o tal vez hoy sea de esperanza. Nadie sabe y esa sorpresa ya es medio y mensaje.


El juego dura mientras haya variables. Y las variables se inventan, se unen, se separan, se categorizan, se invierten, se niegan y se pueden cantar a capella. Y el juego sobrevive porque permite sobrevivir. Salirse de la niebla, aún a riesgo de convertirse en niebla. El juego es todo. Será primero, será único o será que eso es ser. Y a veces la opción es no ser. Tal vez para ganar en soledad. Para que la sorpresa sea náusea. Y la náusea sorpresa.


El malestar es, por definición, inasible. Sea físico, sea espiritual. Si lo agarran, se escurre. Es el juego, idiota. El juego al que siempre se gana. O al que al menos nunca se pierde, porque simplemente se lo cambia por otro.