miércoles, diciembre 06, 2006

La mitad llena

Ok. Ok. Vamos a por un tiempo de ticos positivo. The bright side of life. Huyamos de ese personaje huraño, estereotipado y singular. Y repasemos todo lo hedonista que tuvo esta semana. Que fue mucho y variado. El segundo dia de buceo, para empezar. Esa sensación tan parecida a flotar aunque, claro está, nunca floté. Bucear es lindo, pero bucear boca arriba, viendo las burbujotas ascender y la luz refractarse con autodeterminación y libertad es sencillamente conmovedor. Y ver pasar una tortuga carey. Y esos dos tiburones. Y esa morena sacada directo de una peli de Spielberg.
Podría seguir por la mudanza. Ya estoy en el hostel. Lindo el barrio: acá sí hay casas y se puede vivir siendo peatón. Lindo estar siempre acompañado. Siempre hay alguien desayunando, o viendo tele y hasta contando estrellas en el jardín de adelante.
Ahora voy al trabajo con algún compañero. A la salida en general vamos con algún otro a cenar y tal vez a por unas cervezas. Ya tengo mi carnet de buceo. El sábado es la fiesta de fin de año de Artinsoft. Todo un día a pura pileta y almuerzos. La vida sonríe y no se le ve ni una caries.

Creo que fui bastante positivo en este post, pero fue un esfuerzo consciente. Tal vez considere que mi público paga por leer desventuras poco venturosas. Tal vez debería hacer que la próxima encuesta sea sobre el tono del blog. O el tono de mi mirada, si es que se puede mirar como contratenor o como soprano. Eso me hace acordar que estos últimos días estuve escuchando y reescuchando una versión increible que tengo de las Bodas de Fígaro. De eso no hay dudas: esa obertura es una de esas cosas por las que, no jodamos, sí que vale la pena vivir.

3 comentarios:

Reina de la Noche dijo...

Bellísima entrada, Fígaro.
Lo sorprendente es que tenés habilidad literaria en ambos registros: campanilla de soprano , o pesados toqes de trombón.

Y recordé que quería contarte algo: el domingo en el Rosedal se presentó la Sinfónica para (juro que no exagero) alrededor de 50 000 personas. Ja. ¿quién dice que la calidad riñe con lo popular, eh? Estuvo precioso y el repertorio fue una atinadísima selección de Mozart. Tocaron, claro, las Bodas de Fígaro, Don Giovanni y fragmentitos del requiem.
Después, lanzaron fuegos artificiales. Ojalá hayan llegado hasta ticolandia!

besos!

Anónimo dijo...

Sencillamente genial

Pao dijo...

Como siempre, sigue siendo un placer leerte y además me da mucha alegria que estés disfrutando de tu aventura tica.
Creo que la vida es un poco de las dos cosas, saber disfrutar de las cosas lindas y saber reirse de las cosas dificiles que nos toca superar.
muchos besos