En medio de la mudanza agarré un bolso que no usaba hace rato, lo abrí y apareció él para alegrarme el día: un bocadito Cabsha traído de mi último viaje al que nadie, pobre diablo, había masticado. Oh, el placer, el placer.
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2 comentarios:
Un dulce comienzo para una nueva etapa. Mucha suerte! Ya nos blogearás más sobre tu nuevo hogar.
Es como cuando me encuentran en un bolsillo de un pantalón en desuso!
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