jueves, enero 24, 2008

Quilomben

Estoy en Freiburg. Hace ya unos días. Esto es Alemania. No es Suiza ni Francia, pero estamos en el vecindario. Ciento por cien occidental, cristiano y civilizado. Reliquias y realidades del estado benefactor por donde se mire. Coeficientes de Gini por el piso y uno que puede andar bloggeando con su Mac a puro desparpajo en un parque. La gente anda en bici, de fondo hay bosques nevados, los panes son gigantes y con mucha costra. Esta es ciudad de estudiantes y no hay más preocupaciones que entregar un práctico, cocinar por unos euros, no olvidarse de renovar el pase de tren y enterarse quién va a la fiesta del viernes. Y entre los milagros del amigo Gini están las piletas públicas. No, no son las de Ezeiza que nos legó el mago José López. Las hay en cada pueblito, son cubiertas, tienen sus bonitos vestuarios y se llenan cada día del año. Así que decidí sentirme votante socialdemócrata por un rato y encaré rumbo a la Schwimmbad. Tres módicos euros y adentro. Ya cambiadito, encaré rumbo al natatorio. Imaginé hordas de blondos nadadores en perfecta armonía, surcando las aguas a velocidades inimaginables. Bueno, no. Lo que se dice una sopa de mariscos. Teutones gordotes que no entran en sus mallas andaban lo que se dice chapoteando en zigzag, meta charla en medio de lo que parecía un carril. Melenudas y melenudos compartían su desparpajo: ni una gorra en el horizonte. Esquivando nadadores erráticos llegué a completar un par de largos. Y concluí que el sargento retirado en algo tuvo razón: la Argentina Potencia está nomás a la vuelta de la esquina. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Las ilusiones perdidas, son hojas del arbol caidas y juguetes de las fantasias, tambien lo son....

Anónimo dijo...

jú is gini??

pd: rarísimas las comas del comment anterior...

Alan dijo...

Gini

petete dijo...

ah!!

miralo vos al gini!

gracias!