jueves, junio 14, 2007

Pastos y nieblas

El otro fin de semana fuimos a Monteverde. Otra vez el bosque nuboso. Otra vez verdes por doquier. Otra vez mucha lluvia y trinos espeluznantes. Ya me toca repetir lugares y poco puedo hacer al respecto. Pero como dijo aquel maestro de teatro, es tan fútil pedirle a una rosa marchita que renazca, como lo es intentar repetir una interpretación emocionante. Lo mejorcito que se puede intentar es volver a plantar una semilla. Así que con esa mueca casi alegre en el alma fui a Monteverde. Fuimos. Unos cuantos. Antje, Maria, Sara, Sebastian y yo. A puro teutón estuvo la cosa. Y volví, porque siempre se vuelve, a sacar fotos de esas que me gustan. Lo que no termino de entender es si me gusta sacar o ver esas fotos. Pero si de verlas se trata, pueden saltar a esta página y juzgar por ustedes mismos. Porque como buen gorila en recuperación debo afirmar, con perenne temor a equivocarme, que mi único heredero es el pueblo.

Actualización: Agregué el link a las fotos de Monteverde...

2 comentarios:

abich dijo...

Tu veta no explotada, podría ser el CUENTO o quizás el ENSAYO, nunca se te ocurrió probar ?
En mi modesta opinión, escribís con mucha gracia y llaneza; tu lenguaje es comprensible y lo que comunicas está más que claro.
Como dice G.G.Marquez, atrapas al lector, con la seducción del: ¿cómo seguirá?, ¿a dónde llegará su relato?.
Actualo, quizás te salga lo impensado y seguramente con la imaginación infinita que tenemos los seres humanos, lograrás ese sabor a nuevo, permanente.

Jorge Luis en Ginebra tomando ídem dijo...

Si, sí: él tiene el don.

Todos queremos que escriba. Y el día del Nobel lograré mi reivindicación!