jueves, mayo 08, 2008
Cejas grises
tu mitad de tarde,
a veces con saxo ajeno
y hojitas amarillentas
gané, perdí
supe, escuché, negué
lástima esas tinieblas
lástima
lástima que tuve que irme
para poder salir
lástima que tuve estar sólo
para saber perder
y trepé, bebí, comí
rodé, pegué y dormí
conmigo y sin otro
así que te echo
y ya no más
Asimétrico
Desagradecido
Valiente
Huidizo
Sometido
es lo que hay
y no necesito que lo tomes
para poder dejarte
martes, mayo 06, 2008
domingo, mayo 04, 2008
Tiempo de yankis

Estoy en el avión. En la cola para ser exactos. Esto se mueve y hace mucho mucho ruido. Como a carreta desvencijada. Y sin embargo postulo: este país es una maravilla de lo más espeluznante. Una maquinaria aceitada. Que gotea, pero que produce. Tiene gente y cosas haciéndola andar. Y yo me anduve paseando por los tubos y engranajes de esa maquinaria durante la última semana y pico. Primero New Orleans. Nombres de calles en francés, un tranvía ruidoso e ineficiente y música en la calle. A pesar del ambiente, se confirmaba la primera de mis leyes sobre Estados Unidos: la gran diferencia entre sus ciudades es el clima. La gente habla como en las películas, hace permanentemente ruidos como "wheeeee" o "whooooo", come mucho y muy pesado, apenas sobrevive sin un auto, no incluye temática no norteamericana en sus conversaciones, usa ropa básicamente reluciente aunque poco glamorosa, se alcoholiza de forma ordenada y repentina, usa acrónimos hasta para lo más nimio de lo nimio ("OJ" para el jugo de naranja es tétricamente eficiente), pasa entre etapas (generacionales, espirituales, laborales) sin medias tintas, idolatra en grandes catedrales lo que sea que pueda ser cambiado por dólares, mira a escondidas a sus congéneres, es oriental, negro, blanquito y todo al mismo tiempo, huye de los ambientes que denoten el paso del tiempo, cubre sus cabezas con gorras, sonríe interminable y unilateralmente desde sus rosados y cachetudos rostros y, eso sí, barnizan su violento fervor militarista y brutal con algo de swing y un poco de brillantina.
En New Orleans hace calor y te abraza una humedad que para qué te cuento. Su principal atractivo es inefablemente atractivo: Bourbon Street tiene restaurantes de ostras, bares con blues y cabarulos sin maquillaje. Por la calle caminan centenares de ciudadanos y ciudadanas dispuestos a carnavalizar su escapadita de fin de semana. El exceso es aquí y ahora y nada de andarse con chiquitas. Los chicos compran collares chinos, se los dan a las chicas y ellas muestran uno de sus pechos a cambio. Litros de alcohol mediante, la transacción suena coherente y se transmite sin incidentes de generación en generación. Las fuerzas de la ley median ante algún eventual exabrupto. Las blackberries recuerdan realidades por venir. Los camarones con salsa barbacoa le dan el toque autóctono al ritual proteico nuestro de cada día.
Y después vino Miami, donde también hace calor y hay humedad, pero no tanto ni tan feo. En Miami sonríen el sol, el mar y los labios con colágeno. Y se repite ad infinitum esa regla que parece permear cuanto más yanki (¿primer-mundista?) es una sociedad: la cosa es barata, la gente es cara. Un auto, dos. Ford, Toyota o Porsche. Medium, large o extra-large. Cuestión de sacar unos pesos más de la billetera, pero todo está al alcance del ciudadano medio. Se puede ser estacionador de valet-parking y relucir camioneta ultimo modelo. La cotidianeidad hierve de créditos, descuentos, promociones, liquidaciones, novedades y combos irresistibles. Las señoras de sesenta pasean con idéntico orgullo sus enormes glúteos y sus diminutos perros. Incluso en carritos rosados de bebés. No exagero, lo vi. Bueno, sí, yo siempre exagero, pero ya deben estar acostumbrados a estas alturas.
La cosa concluyó en Palo Alto, que está cerca de San Francisco. Estuve en casa de Tobias y familia. Otra costa, mismas hamburguesas. Ya sé, ahora van a decir que soy un desagradecido, pesimista y cultor de mitades-vacías-de-vasos. Tal vez, pero que se entienda que la pasé genial en términos humanos en este viaje. En el laburo en New Orleans con Fede, en Miami con Emi y familia y en Palo Alto con los excéntricos Mayer. Pero yo posteo sobre todo para exorcisar lo que se me queda atragantado. Sea. Si no puedo putiar acá, sólo me queda escupir al aire en el medio de los Andes. Y nada más feo que un gargajo al ataque en pleno vuelo rasante.
martes, abril 22, 2008
Remera

¿Cuántos clichés se pueden decir por minuto? Mis vecinos de atrás en el avión. Hablan fuerte.
"Son resentidos". "Este es un país espectacular, pero lo arruinamos". "Es el peor peronismo". "Tengo Ámbito acá, lo quiere leer?". "Es una picardía que echemos a perder esta oportunidad". "Sí, tengo varias empresas. Sí, por suerte me va muy bien. Sí, gracias a Dios". "Ah, sí, mi hija se fue a estudiar a Miami. Y sí, allá saben cómo hacer las cosas". "Ay, sí, es fanático del surf mi hijo. Se fue a México, a Hawaii. ¡Le encanta!". "Los peronistas son así". "Yo la voté a Lilita". "Por suerte no lo voté a Lavagna, que se vendió". "Son intolerantes". "Qué bueno el suplemento cultural de La Nación". Creo que para estos viajes me voy a hacer una remera que en el medio diga bien grande "Soy kirchnerista, ¿Y qué?". O tal vez un seco "gracias Néstor".
Cosas que me gustaría estar haciendo ahora
- Nadar (mejor al aire libre)
- Hacer nada y no criticármelo
- Ponerme debajo de una cascada bien fría
- Acostarme y que la almohada se quede fría
- Estar en un lugar ventoso
- Comer una ensaladita tipo Caprese
- Acariciar a un perro (mejor cachorro)
- Quemar la Gente que está leyendo la mina que está delante mío
- Algún otro acto de intolerancia del mismo ramo
- Abrazar a mi madre, mi padre o ambos
- Tomar un licuado de manzana verde (bien frío)
- Gritarle a Cristina que se deje de romper las pelotas y ponga un seguro universal a la niñez con la guita de las retenciones
- Sonreír (no se puede cuando uno está sólo)
- Jugar al fútbol (cinco, claro)
- Estar en un lugar lindo con linda luz y sacar una foto que me guste
Iba a poner tomar un vaso de agua, pero eso puedo. Así que dejo de escribir, me levanto y me tomo uno. En el barcito ese que vende sánguches a 18 pesos creo que te dan agua sin gas si pedís.
Otra
Otra vez a volar. Otra vez Ezeiza. Otra vez armar valija. Otra vez compartir colas e incomodidades con gente a la que le cuesta pronunciar la ye. Otra vez combinaciones y combinaciones en aeropuertos y aeropuertos. Lo que voy a hacer me gusta, pero estoy cansado. Bastante cansado. Anteayer y hoy tuve sendas tremebundas migrañas. Cada una fue como una trompada de welter junior. Pero calma, que el sabio no se aborrece.
jueves, abril 17, 2008
Continuose
Sombras y niebla...bah, humo

Hay algo que no entiendo de todo esto...¿Cómo puede ser que en los más de doscientos años que tiene la agricultura en la Pampa nunca de los nunca jamases el viento haya soplado justo para este lado mientras quemaban pastisales? A mi no me engañan, viejo, estos son los brazucas que nos están por invadir...
lunes, abril 14, 2008
De más está decir
Peso

Me pesan los párpados. Bastante. Estoy, lo que se dice, hecho mierda. Muy cansado. Deben ser los viajes. Tal vez repasar sirva pa levantar mi propio peso. O tal vez no, pero me divierte. Va sin fechas, pero más o menos empezando en Diciembre del año pasado, sin contar escalas ni tours de un día:
- San José
- Buenos Aires
- Barcelona
- Marrakesh
- Zagoura
- Marrakesh
- Barcelona
- Viena
- Freiburg
- Barcelona
- Toulouse
- Barcelona
- Roma
- Villa D'Agri
- Rieti
- Freiburg
- Heidelberg
- Mainz
- Frankfurt
- Freiburg
- Barcelona
- Alghero
- Castelsardo
- Oristano
- Barcelona
- Bremen
- Rostock
- Hamburgo
- Langenthal
- Barcelona
- Buenos Aires
- San José
- Buenos Aires
Es bastante. Pero las adicciones son así, perennes por naturaleza.
martes, abril 08, 2008
Así
Y de repente
me descubriste
que una sonrisa hermosa
puede ser lágrima
Lágrima tuya
y lágrima mía
Que un día es largo
Larguísimo
Que las noches
no se cuentan en horas
Y que no hay similitud más hermosa
que la que no se entiende
Porque hoy no termina
de sólo pensarte
Porque no veo ya casi
grises azules
Y porque lo efímero, si hermoso,
dos veces efímero
y dos veces hermoso


